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Casamiento de Negros

16 Mar

Lo cotidiano, lo moderno y lo humanizador

Notas sobre el Casamiento de Negros de Francisco de Quevedo a Violeta Parra, Influencias culturales en la formación de una nación en camino a la modernidad.

Osiel Vega Durán

Para hablar de modernidad, es necesario atender a algunas reflexiones sobre el contexto de la construcción de la nación chilena inmersa en la modernidad de mediados del siglo XX. Con ello poner en valor la trascendencia significativa del instante en el que aparece en escena el parabién Casamiento de negros de Violeta Parra, momento en el que también ya han ocurrido en Chile y para Chile, el Nóbel de Gabriela Mistral, su posterior premio Nacional de Literatura, el voto femenino, la consolidación de la industria cultural que le da forma a una noción de lo típico chileno, y la aparición de Violeta Parra con su fuerza ancestral, que la instala como una de las voces más respetadas y representativas del ser chileno, aunque se haya forjado sin más cuestionamientos luego de su muerte en febrero de 1967.

La creación de Casamiento de Negros parte de una anécdota curiosa, cuenta el mito que Margot Loyola, intentó enseñarle a Violeta una tonada campesina, que definitivamente no le gustó a Violeta: “Pero que cosa tan fea, mañana te traigo una mejor que esa”; al otro día Violeta le cantó su versión, con mucho asombro y molestia por tal arrogancia, Margot le contestó: “Entonces no tengo nada más que enseñarte”, desde ese momento se transforman en iguales, comadres y amigas entrañables.

La grabación tiene lugar el año 1955, DSOD/E-50040[1], del catálogo de Odeón, la información de carátula respecto de la canción es la siguiente:

Estilo Parabién[2], Es esta una forma de canto y “toquío” que se interpreta en los matrimonios campesinos. Aquí la flauta y la guitarra son los instrumentos centrales, a los que empuja un acompañamiento conocido con el nombre de “chicoteado” o “chicoteo”. El primer verso de este canto es del folklore, y tanto impresionó a Violeta Parra, que  decidió escribir los siguientes y ponerles música de parabién. Estos versos los recitaba un poeta popular ciego, en la Vega antigua, hace más de cién años. La flauta representa en este caso a los muchachos que con pitos rústicos suelen acompañar las melodías que se interpretan en estas fiestas.

 

Un dato interesantísimo es que el director Les Baxter, incorporaría la melodía de Casamiento de negros al repertorio de su orquesta en Estados Unidos; pieza que fue grabada en un single que contenía la canción bajo el nombre de The Drive-You-Crazy Song (Melodía Loca) por el lado A, para el sello Capitol, catálogo F-3478. Que más tarde formaría parte del álbum “Round the world with Les Baxter”.[3] Transformándose en la primera canción versionada de Violeta Parra, tocada y grabada por un tercero, que no es chileno, ni forma parte de la cofradía Parra.

La adaptación del texto que compone Violeta, genera una fuerte empatía con los protagonistas de la historia, historia que no justifica su existencia en nuestro país puesto que la presencia de la comunidad negra en Chile era prácticamente nula, hacia la primera mitad del siglo XX no existían comunidades, migraciones ni mestizajes masivos, era totalmente excepcional ver negros caminando por las calles de las ciudades como hoy en día.

En Chile la esclavitud fue abolida en dos etapas, primero por la ley de libertad de vientre y luego la libertad total durante el proceso de independencia, entre 1811 y 1818, pero no se les otorgó nacionalidad, por lo que la comunidad negra emigró a países vecinos.

En las urbes, los mulatos descendientes estaban marginados de los espacios urbanos e incluso rurales, cimentándose en nuestra cultura un estigma hacia la comunidad negra desde los albores de la colonia, demonizados por un pensamiento europeo, esclavizante, disfrazado de católicismo, dogmatizado e inquisidor que se refleja en muchas prácticas populares, un ejemplo de ello está en la capacidad de producir “ojear”[4] antecedentes que aparecen en el siguiente texto de 1915:

“Si bien el poder de ojear puede residir en cualquiera”, “…hay que guardarse sobretodo de los mulatos, gente de sangre pesada por excelencia, aunque no siempre es fácil descubrirlos, porque, como lo que los denuncia es la callana, mancha negra situada en la parte superior de las nalgas, lugar muy poco visible, las más veces pasan inadvertidos. Peligrosísimo es especialmente el mulato que tiene marca y contramarca, es decir doble mancha negra o callana en la región señalada, pues esto demuestra que la mulatería le viene por ambos ascendientes.  A algunos de ellos la mala sangre les rebosa hasta hacerse visible en los labios, que aparecen recortados por una mancha violácea. Estos, sin embargo, son menos peligrosos, porque es fácil conocerlos y rehuir su maligno influjo.[5]

De la tonada campesina chilena, existen dos versiones, con  leves diferencias; en su estructura contienen las mismas coplas pero con variantes en algunas palabras; la primera versión campesina es publicada por Eugenio Bastidas en su artículo “el romancero”, que cita a recopilaciones de Manuel Danemann y Raquel Barros, en el libro El romancero chileno, de 1970 y a Julio Vicuña Cifuentes en su trabajo Romances populares y vulgares, de 1912 a principios del siglo XX, de esta versión se conoce sólo el texto. La segunda transcripción se registró para la colección del Instituto de Investigaciones Musicales de la Universidad de Chile, cuyo texto en referencia aparece en el folleto que acompaña el disco, del que no se logró conseguir grabación pero que incluye la partitura musical transcrita por Gastón Soublette, y una breve reseña que señala lo siguiente:

Casamiento de Negros (parabienes)

“…El Romance de negros tiene su origen en Francisco de Quevedo, autor español muy divulgado durante el período de castellanización de nuestra cultura. De ahí que sea tan corriente encontrar en distintos puntos del país versiones más o menos completas de él, las cuales han perdido la forma romance, para tomar la de cuartetas. Encontramos nuevamente en el texto la búsqueda de una curiosa unidad literaria por parte del “pueta” popular. En el presente caso, la noción de “negro” es la base de dicha unidad. Con ingenio y malicia se combina y se juega, a través de las cinco cuartetas, con la palabra que designa ese color.

Sea por la importancia que adquiere un texto tan vital y característico o por la excesiva simplicidad de la línea melódica, formada por un solo período binario muy regular, en 6/8, el interés específico de este trozo reside , evidentemente, más en la gracia de las cuartetas que en su contenido musical.”[6]

Esta versión grabada, aunque es posterior a disco de Violeta, fue recopilada con anterioridad por los investigadores del IEM; conocida, cantada y enseñada en las escuelas de temporada en la Universidad de Chile, y correspondería a la anecdótica versión con Margot Loyola.

El texto campesino se compone de cinco estrofas que contienen un manifiesto sarcasmo hacia la condición de negro, lo negro aunque tratado con malicia, acusa peligrosidad, temor, miedo:

Allá por la media noche

Se alborotaron los negros

Tomaron sus negros sables

Negros sablazos se dieron.

Y una fuerte demonización hacia ellos:

El cura que los casó

No se sabía quién era

Negra bendición l’echó

Hay que bendición tan negra.

Esta criollización chilena da cuenta del prejuicio tremendo instalado en nuestra cultura, construcción tan profunda que se transforma en superstición plasmada en costumbres y creencias mágico-religiosas populares de lucha contra el mal en todas sus manifestaciones.


Bodas de Negros

El texto original de Francisco de Quevedo, poeta imprescindible del siglo de Oro español, “enrarece la estética literaria con el conceptismo y el culteranismo, cuyo fin era elevar lo noble sobre lo vulgar, intelectualizando el arte de la palabra, en producciones moralizantes y por extremo ingeniosas[7], a diferencia de la poesía mística de Fray Luis de León y Teresa de Jesús, con su romance Bodas de Negros nos muestra claramente una visión intrínsicamente clasista y moralista, su poesía barroca pasa a veces por visiones sacralisantas y otras satíricas, su tendencia misógina obsesiva lo hace tropezar con un racismo políticamente correcto para una época en la que la esclavitud era algo normal y dentro de aquellos cánones sociales, es hasta bien visto tener esclavos entre la servidumbre de la casa, pero la condición de esclavo y sobretodo de esclavos negros, aunque siendo normal para la España de la inquisición  de los siglos XVI y XVII; para el gran poeta del siglo de oro de la poesía española ser distinto, sobretodo negro, permitía hacer uso de toda su capacidad creadora, satírica, inquisidora para la condena social, ya que provocaba demoníacos sentimientos y prejuicios infernales, peligrosos para la sociedad española barroca-renacentista.

“Parecía matrimonio
concertado en el infierno,
negro esposo y negra esposa,
y negro acompañamiento.”

“Tan pobres son que una blanca
no se halla entre todos ellos,”

Se cuestionaba su condición de ser humano, por ello sus oficios eran los oficios menores, los que nadie quiere hacer, labores de esclavos; esta costumbre llegó sin duda a América donde además de africanos se sumaron amerindios y asiáticos al sistema feudal, virreinal, de la sudamérica de la conquista y de la colonia, es durante este periodo que se van construyendo en las ciudades y zonas rurales distintos tipos de tradiciones que luego se transformarán en costumbres criollas, populares, nuevas formas culturales propias de este lado del mundo. Para ello no es que todas esas tradiciones se hayan inventado acá, eso no es así, de España y Europa llegan los modelos occidentales, de hacer cultura, organización, construcción, religiosidad, política, arte, etc.,  lo bueno y lo perverso del primer mundo, avalado por criollos y mestizos, que posteriormente se desligan de España en el período de independencias americanas, post revolución francesa, son ellos los que cortaron el yugo pero no el cordón, y construyeron las repúblicas sudamericanas sin los sudamericanos.

Sin embargo, nuestra Violeta hace algo totalmente opuesto a todo lo anterior, cambia el discurso estigmatizado y estigmatizante por un relato lleno de ternura y humanidad; además técnicamente modifica detalles sutiles tanto en lo musical como en lo poético, todos estos cambios tienen su fundamento específicamente en la forma musical tradicional que a Violeta siempre le queda chica en su versión de esta tonada, parabienes o romance “tradicional”, utilizando para esta relectura dos fuentes populares: la tonada y la zarzuela en un ensamble perfecto.

La tonada campesina, de un solo período musical de doce compases, que se organizan en dos semifrases, A y B, repitiendo los versos 3 y 4 con la semifrase B de la melodía:

A           1 Si gustan les contaré

2 El casamiento’e los negros

B           3 Negros fueron los padrinos

4 Negros cuñados y suegros

B           3 Negros fueron los padrinos

4 Negros cuñados y suegros.

La versión de Violeta reconstruye y modifica este esquema agregando un remate, transformando la cuarteta en sextilla, con rima consonante en todos los versos pares, este uso es muy poco común en nuestra poesía popular que utiliza coplas, cuartetas, redondillas y décimas como estructuras de mucha circulación en la creación campesina. En la estructura musical elimina la repetición de B y agrega una semifrase C, remate o muletilla a modo de coda, este nuevo material Violeta lo utiliza reiteradamente en otras piezas como Arauco tiene una pena, Arriba quemando el sol, Corazón maldito y Gracias a la vida, siendo este recurso composicional uno de los tantos aportes, quizás uno de los aportes más importantes y fundamentales para la creación, actualización, modernización que Violeta Parra hizo a la literatura popular y a la música chilena de raíz:

A           1 Se ha formado un casamiento

              2 todo cubierto de negro

B           3 negros novios y padrinos

              4 negros cuñados y suegros

C           5 y el cura que los casó

              6 era de los mismos negros.

La jugarreta, coda o muletilla que agrega a la copla, funciona ingeniosamente como bordona o estribillo característico.

Aparte, el contenido del texto de Violeta no tiene ningún rasgo de descrédito a la condición de ser negro o mulato, su poesía es reivindicadora y humanizante; ante la tragedia, la muerte de la “negrita”, llamándola así, la negrita, tal cual, con un diminutivo que denota un cariño inmenso, ejerciendo la complicidad y compasión ante la pena de su marido, el pobre negro, deja de ser el pobre marginal, deja de ser el pobre desarraigado, deja de ser el pobre por no “tener” dinero u oportunidades, es pobre por su gran pérdida, que es una pérdida dolorosa e irrecuperable para cualquier ser humano.

Con el tiempo las versiones han dado la vuelta al mundo, durante los exilios de sus hijos y de músicos chilenos de La nueva canción, amigos artistas han dejado su lectura de este casamiento, Isabel y Ángel Parra, Inti Illimani, Huara, Oscar Andrade, Sol y Medianoche, Chancho en Piedra, Ana Belén, Milton Nascimiento, Mercedes Soza, León Gieco, Les Baxter, entre muchos otros, debemos considerar además las versiones de cientos de agrupaciones folklóricas populares, aficionados y montajes escolares que a lo largo de los años y las décadas han incorporado sistemáticamente esta canción a nuestro inconciente colectivo.

Corre el año 1955 y el extended Play de Odeón aparece y dos canciones comienzan a circular juntas para siempre, Qué pena siente el alma, vals popular que lleva una mirada distinta del amor, “…cuando la suerte impía se opone a los deseos que anhela el corazón”, más una tonada dedicada a una boda trágica, que habla de lo mismo, la pena del alma, son los primeros visos de una mujer que no puede callar ante las circunstancias de la vida, circunstancias que muchas personas conformistas eluden de la discusión cotidiana, de la discusión profunda y de la discusión trascendente, Violeta juega con fuego, Violeta se preocupa de cosas que nadie quiere preocuparse, Violeta lo grita, Violeta lo muestra y Violeta lo hace en chileno, y como lo hace en un lenguaje cercano, pasa de largo, hasta hoy la encuentran triste, la Violeta de la película de Andrés Wood, la encuentran triste, dura, pero ella llegó para quedarse, Violeta no canta, se manifiesta, Violeta no hace concesiones, las provoca, Casamiento de negros es el punto de partida del discurso social humanizador de Violeta Parra. Luego ocurren cosas más complejas en lo literario y en lo musical, de las que se hace cargo con toda su impronta; pero la semilla, la esencia conductora de la visión cosmogónica del mundo desde Violeta está arraigada en su carácter, en su mente, en su alma, sin ninguna duda; sin posibilidad de retroceder, entonces lo que hace Violeta con casamiento de negros es terminar para siempre con el estigma con que se ha ungido desde siglos a los negros en nuestro país y en el mundo, ubicando su canto en uno de los cantos chilenos más modernos, modernizantes y modernizadores, siendo Violeta Parra un manantial inagotable del alma, de la experiencia de ser chileno, manantial del que todos los chilenos hemos bebido un largo y refrescante sorbo.

APÉNDICE: Textos Completos

1. Bodas de negros

Francisco de Quevedo (1580-1645)

Vi, debe de haber tres días,
en las gradas de San Pedro,
una tenebrosa boda,
porque era toda de negros.
Parecía matrimonio
concertado en el infierno,
negro esposo y negra esposa,
y negro acompañamiento.
Sospecho yo que acostados
parecerán sus dos cuerpos,
junto el uno con el otro
algodones y tintero.
Hundíase de estornudos
la calle por do volvieron,
que una boda semejante
hace dar más que un pimiento.
Iban los dos de las manos,
como pudieran dos cuervos;
otros dicen como grajos,
porque a grajos van oliendo.
Con humos van de vengarse,
que siempre van de humos llenos,
de los que por afrentarlos,
hacen los labios traseros.
Iba afeitada la novia
todo el tapetado gesto,
con hollín y con carbón,
y con tinta de sombreros.
Tan pobres son que una blanca
no se halla entre todos ellos,
y por tener un cornado
casaron a este moreno.
Él se llamaba Tomé,
y ella Francisca del Puerto,
ella esclava y él esclavo,
que quiere hincársele en medio.
Llegaron al negro patio,
donde está el negro aposento,
en donde la negra boda
ha de tener negro efecto.
Era una caballeriza,
y estaban todos inquietos,
que los abrasaban pulgas
por perrengues o por perros.
A la mesa se sentaron,
donde también les pusieron
negros manteles y platos,
negra sopa y manjar negro.
Echólos la bendición
un negro veintidoseno,
con un rostro de azabache
y manos de terciopelo.
Diéronles el vino tinto,
pan entre mulato y prieto,
carbonada hubo, por ser
tizones los que comieron.
Hubo jetas en la mesa,
y en la boca de los dueños,
y hongos, por ser la boda
de hongos, según sospecho.
Trujeron muchas morcillas,
y hubo algunos que, de miedo,
no las comieron pensando
se comían a si mesmos.
Cuál por morder el mondongo
se atarazaba algún dedo,
pues sólo diferenciaba
en la uña de lo negro.
Mas cuando llegó el tocino
hubo grandes sentimientos,
y pringados con pringadas
un rato se enternecieron.
Acabaron de comer,
y entró un ministro guineo,
para darles agua manos
con un coco y un caldero.
Por toalla trujo al hombro
las bayetas de un entierro.
Laváronse, y quedó el agua
para ensuciar todo un reino.
Negros dellos se sentaron
sobre unos negros asientos,
y negras voces cantaron
también denegridos versos.
Negra es la ventura
de aquel casado,
cuya novia es negra,
y el dote en blanco.
 
 

2. Casamiento de negros[8]

Coplas Romanceras, música desconocida, popular chilena, criollización del texto de Francisco de Quevedo. (sin partitura).

Señores, les contaré

el casamiento de los negros:

negros novios y padrinos,

negros cuñados y suegros.

 

El cura que los casó

no se sabía cuál era;

les echó la bendición,

¡ay! qué bendición tan negra.

 

Pusieron sus negras mesas,

negros manteles pusieron,

negros los que se sentaron,

negro lo que se sirvieron.

 

Vi también un longana

que de verla, daba miedo;

creyendo que era chancho,

y era de los mismos negros.

 

Y al cabo de esta fiesta

todos locos se volvieron,

sacaron sus negros sables,

negros sablazos se dieron.


3. Casamiento de negros[9]

Coplas romanceras, tonada a los novios, parabienes, música anónima, popular chilena, criollización del texto de Francisco de Quevedo.

Señores, les contaré

el casamiento’e los negros:

negros fueron los padrinos,

negros cuñados y suegros.

 

Mandan a poner la mesa,

negros manteles pusieron,

negro el vino negro el pan

negros quines lo sirvieron.

 

Mandan a sentar el tacho

y negros tachos sentaron

negro el mate y la bombilla

negros quienes lo tomaron.

 

Allá por la media noche

Se alborotaron lo negros

Tomaron sus negros sables

Negros sablazos se dieron.

 

El cura que los casó

No se sabía cual era

Negra bendición le dio

Hay que bendición tan negra.


4. Lo que me pasó en San Pedro

Track 07, Disco del Conjunto Graneros, El folklore de Chile Vol. XXXI, EMI (1976)

Romance encuartetado con estribillo

 

Voy a cantar señores

Lo que me pasó en San Pedro

Me encontré en un casamiento

Todo cubierto de negros.

 

Negro eran los pairinos

Negros cuñados y suegros

Y el cura que los casó

Era de los mismo negros.

 

Hicieron un acomida

Que de verla daba miedo

Y al contar los invitados

Vieron que faltaba el suegro.

 

A eso de la media noche

Se durmió todo San Pedro

Luego de estar en la cama

Hicieron cosas de negros.

 

El casamiento de negro

Fue feliz y muy bonito

Pero antes de despedirme

Bautizaron al negrito.

 

Estribillo:

Tus ojos morenos se burlan de mí

Y yo sin los tuyos no puedo vivir

Me dirás que sí, me dirás que no

Y yo por tus ojos me muero de amor.

 

 

 


5. Casamiento de Negros

Romance, recopilado por Juan Estanislao Pérez Ortega, de Inés Pizarro Villalón en La Canela, Puchuncaví, 1969.

Tomado del Cuaderno de Terreno, apuntes sobre el Romance en Chile, de Gabriela Pizarro. Autoedición, 1987

Un Casamiento tratado

Todo cubierto de negro

Negro novios y padrinos

Negros cuñados y suegros

El cura que los casó

Era un negro mayor que ellos

Las manos azabache

Y el cuerpo de terciopelo

Mandaron poner la mesa

La negra mesa pusieron

Negros cuchillos y platos

Y negros los que comieron

Por allá por la medianoche

Se disgustaron los negros

Sacaron los negros sables

Y negros sablazos se dieron

Mandaron tender las camas

Las negras camas tendieron

Negras frazadas y colchas

Y negros sueños tuvieron

Pusieron sus negras camas

Negros colchones tendieron

Y a las doce de la noche

Cosas de negros hicieron.


6. Casamiento de negros

Parabién, popular chilena, Sextilla romancera.
Texto: adaptación del romance de Francisco de Quevedo y música: adaptación de la sevillana “ARENAL DE SEVILLA”, por Violeta Parra.

Se ha forma’o un casamiento
todo cubierto de negro:
negros novios y pairinos,
negros cuña’os y suegros.
El cura que los casó
era de los mesmos negros.

Cuando empezaron la fiesta
pusieron un mantel negro.
Luego llegaron al postre,
se sirvieron higos secos.
Ya se jueron a acostar *
debajo de un cielo negro.

Y allí están las dos cabezas
de la negra con el negro,
y amanecieron con frío,
tuvieron que prender juego.
Carbón trajo la negrita,
carbón que también es negro.

Algo le duele a la negra.
Vino el médico del pueblo.
Recetó emplastos de barro,
pero del barro más negro,
que le dieran a la negra
zumo de maqui del cerro.

Ya se murió la negrita,
qué pena pa’l pobre negro.
La puso a’entro de un cajón,
cajón pinta’o de negro.
No prendieron ni una vela:
¡ay, qué velorio más negro!

 

Estrofa agregada sin fecha, incorporada en las versiones de León Gieco, Oscar Andrade y Sol y Medianoche.

Y ya se fue la negrita

Levitando para el cielo

Era un día muy nublado

Todo se veía negro

Abrió la puerta San Pedro

Era de los mismos negros.


 

BIBLIOGRAFÍA

¨     Morten Michelsen, Histories and Complexities, Popular Music History writing and Dans Rock, Equinox Publishing ltd., London, 2004.

¨     Tomás Lefever, Fundamentos logísticos para una ciencia estética (de la música), Revista Aisthesis N˚8, Instituto de Estética, Pontificia, Universidad Católica de Chile, 1974.

¨     Juan Pablo González, Folklore de Masas, Historia Social de la Música Popular Chilena, Ediciones Universidad Católica de Chile, 2005.

¨     Gastón Soublette, Despedida a Tomás Lefever Chaterton (1926-2003) Revista musical chilena, versión impresa ISSN 0716-2790, Rev. music. chil. v.57 n.199 Santiago ene. 2003.
http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0716-27902003019900018&script=sci_arttext

¨     Gabriela Pizarro Soto, Cuaderno de Terreno, apuntes sobre el romance en Chile, autoedición, 1987.

¨     http://profacero.wordpress.com/2009/03/14/boda-de-negros/

¨     http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-poesa-de-quevedo-0/html/

¨     http://www.poesias.cl/el_romancero.htm

¨     http://www.rtve.es/podcast/radio-clasica/la-zarzuela/

¨     http://partiturasmirthafacundo.blogspot.com/2010/03/las-mejores-zarzuelas-grabaciones.html

 


[2] Parabién, tonada tradicional cuyo texto está dedicado a los novios, es decir, se canta principalmente para los matrimonios, el caso de Casamiento de Negros, es un parabién por la temática, pero en estricto rigor es un Romance.

[4] Ojear, “mal de ojo”, “enfermar de ojo”, “estar con ojo”,  o simplemente “ojo”, el verbo es ojear, equivalente al castellano “aojar”. Se le llama a la fascinación que se produce directamente por medio de la mirada, sólo pueden ojear las personas, pero no sólo las personas pueden “ser ojeadas” también los animales, plantas, y objetos inanimados, siempre que sean hermosos o lo parezcan al que tiene este fatídico poder, la fascinación es el resultado de un sentimiento de admiración y envidia. Propio de las personas de “sangre pesada”.

[5] Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y Supersticiones, Santiago, 1915

[6] Jorge Urrutia Blondel, Vicente Salas Viú y Raquel Barros, Antología del Folklore musical chileno, Instituto de investigaciones musicales, Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile, Santiago, septiembre de 1960.

[8] Primera versión campesina, El Romancero, poesía que cuenta cantos y canta cuentos,  Eugenio Bastidas, http://www.poesias.cl/el_romancero.htm

[9] Segunda versión campesina texto y partitura, Antología del folklore musical chileno, fascículo 1, Jorge Urrutia Blondel, Vicente Salas Viú y Raquel Barros, Instituto de Investigaciones Musicales de la Universidad de Chile, Santiago, 1960.

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1 comentario

Publicado por en 16 marzo, 2014 en Uncategorized

 

Una respuesta a “Casamiento de Negros

  1. Sebastián Jelincic

    2 octubre, 2017 at 18:53

    Esto debieran enseñarlo en las escuelas. Mas ahora resulta muy importante hacerlo, para que se pueda entender el origen de las comunidades negras, en esta parte del mundo y aceptar de una vez a las personas de raza negra.

    Por otro lado, muy interesante la investigación descrita.

    saludos

     

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